Escala Crítica/Columna diaria
* Ninguna publicidad es negativa, y la prueba fue la campaña republicana
* Responsabilidad colectiva: frenar la histeria, contra los muros el futuro
* Catálogo de oportunidades perdidas, democracia a la baja, costos sociales
Víctor M. Sámano Labastida
POR PRIMERA vez en muchos años, el resultado de las elecciones en Estados Unidos provocó reacciones de gran preocupación en nuestro país. Diversos líderes y autoridades han llamado a evitar la exageración del temor por las amenazas que había lanzado el republicano Donald Trump durante su campaña. El presidente Enrique Peña Nieto, convocó a su gabinete el mismo día de las votaciones en el país vecino; el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, y el director del Banco de México, Agustín Carstens, anunciaron medidas para evitar la inestabilidad en la economía.
En Tabasco, el gobernador Arturo Núñez llamó a fortalecer la unidad nacional para defender los interese de México ante eventuales presiones, dijo. Sostuvo que habrá que esperar qué tanto del discurso de campaña de Donald Trump fue sólo propaganda. Me parece importante para Tabasco y los estados fronterizos del sur, es la política que Trump aplique contra la migración.
Un muro resultará excesivo pero sin duda habrá las leyes más rigurosas para frenar la migración. Tabasco, Chiapas y Campeche tendrán un incremento de los migrantes centroamericanos imposibilitados de llegar a Estados Unidos. Aunque la migración es un asunto federal, a Tabasco le tocará tener su propia política migratoria y de residencia.
A reserva de mirar los posibles efectos en nuestro país, veamos algunos aspectos de la reciente elección estadounidense.
Hablamos aquí de la crisis de la democracia representativa, pero la realidad no cesa de superarse a sí misma: Estados Unidos envió un carro completo de sinrazón. El deslavado empresario Donald Trump, sin credenciales para ejercer en mandos políticos, tiene ahora el cargo de mayor poder a nivel mundial. Lo ganó en las urnas, con 60 millones de votos y arropado por el Partido Republicano, que de paso obtuvo la mayoría en la cámara de representantes y el senado. De nuevo, apenas participó el 25% del padrón electoral. Democracia menguante que da otro campanazo de irracionalidad.
UN LOCO A CARGO DEL MANICOMIO
ASÍ SE TITULÓ la nota principal del diario El País, un día después del sorpresivo triunfo de Trump. Hagamos memoria: un 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín y 27 años después, otro 9 de noviembre, el mundo se levanta con otro muro en la mente. La nota de El País continuaba: “Trump será Cantinflas paseando por la Casa Blanca, desempeñando el papel de Calígula”. Sin ofender, entendamos la analogía: Verborrea y poder al desnudo.
Calígula fue el César que nombró senador a su caballo. Ése parece el futuro de quien ha puesto patas arriba el mundo de la política. Los mercados reaccionaron a la baja; los demócratas ejercieron control de daños para que el sistema no pierda credibilidad. Pese a la sinrazón del voto por Trump, la democracia estadounidense acude a sus hábitos institucionales y llama a la unidad y el trabajo, en boca de Hillary Clinton y Barack Obama.
Sucedió lo impensable en esta nueva sacudida de las urnas que desacreditan encuestas. Todas, incluyendo las apuestas en Las Vegas, daban la victoria a Hillary Clinton. La realidad política del siglo XXI es impredecible. Virando del error grave (invitar a Trump a México antes de confirmar Hillary una visita similar) hacia el éxito inesperado (Trump, presidente electo), el gobierno de Peña Nieto acaso recibe una inyección de oxígeno político. En un momento delicado de su campaña, un golpeado Trump fue recibido en México y relanzó su imagen como político de estatura presidencial. ¿Tiene fondos ese cheque político para Peña, o Trump va derecho y no se fija?
Mientras el escenario espera las asimétricas negociaciones, hay felicitaciones del gobierno mexicano para Trump. Luis Videgaray (ansioso gestor de la visita y enviado a la banca por ello) se apunta para una resurrección política. AMLO twitteó: “No pasa nada”. Pero pasó y hay que buscar las razones.
LOS VIENTOS DE LA TRIBU
CON RAZÓN Trump fue criticado por medios televisivos y la prensa escrita más influyente de Estados Unidos. Su derecha ultraconservadora chocó con las proclamas editoriales de libertad y respeto a la diversidad cultural. Pero se produjo un efecto paradójico: con sus notas negativas, Trump se mantuvo en la mente de muchos y superó en cobertura mediática (3 a 1) a Hillary. Muchos de los estados que ganó Trump fueron de corte rural, agrícola y ganadero (sur, centro y este de los Estados Unidos), donde la pobreza es realidad honda. Esos electores, con bajo perfil educativo, decidieron decir ‘no’ a su modo al sistema que los empobreció.
Otra ventaja para Trump fue su pedigrí empresarial. Ni Henry Ford en su momento, ni Howard Hughes, ni Bill Gates o Warren Buffet entraron a las arenas movedizas de la política. El antecedente empresarial fue el multimillonario Ross Perot, candidato independiente en 1996. Con Trump en la boleta republicana, las élites financieras de Estados Unidos vieron a uno de la tribu optando por el bastón de mando. Quizás, tras bambalinas, sin apagar la vela demócrata, optaron por prender la vela de un miembro de su clan. Trump ya anunció que bajará los impuestos para las grandes corporaciones. Como lo hizo Ronald Reagan.
INDECISOS Y MURO MACHISTA
OTRA RAZÓN para el triunfo de Trump pueden ser los votantes indecisos que registraron las encuestas: 12%, más que suficiente para decantar una elección cerrada. En 2012 fueron 3.4%; en 2008 fueron 3.1% y 3% en 2004; esta cronología resulta significativa si se llega al año 2000, cuando los indecisos fueron 12.4%, en la cruenta batalla que se decidió en tribunales (dos meses después de las urnas), con el tosco George Bush hijo en el papel de Trump y Al Gore en el papel de Hillary.
Otra razón es cultural: el machismo de la sociedad estadounidense. No se tolera que una mujer llegue y mande en la Casa Blanca. Llegaron, como le comenté en un texto anterior, a la segunda posición de mando en la Secretaría de Estado (Hillary Clinton y Condolezza Rice). El magnate, exhibido como acosador sexual, armó su legión de “mujeres por Trump”. La cuestión de género pesó y es desalentador. En otra escala revisaremos más razones para entender la democracia y sus riesgos, en donde el fenómeno Trump resulta una clave y una lección. (vmsamano@yahoo.com.mx)