Escala Crítica/Columna diaria
*Acción más que confrontación; instituciones, como árbitros
*Necesario recuperar el poder del Estado; ciudadanos más activos
*Las astucias de Carlos Salinas; globalización y la ley de la gravedad
Víctor M. Sámano Labastida
AYER un grupo de ciudadanos se manifestó en Villahermosa en demanda de seguridad y por el combate a la impunidad. Detonante de este movimiento fue el secuestro y asesinato de la joven Hebe Nora Mendoza Villarreal. Es el tercer domingo del reclamo. Hay quienes tratan de sacar beneficio partidista-electoral, sostienen portavoces del gobierno; algunos medios exhiben la presencia de aspirantes a cargos de elección o simplemente opositores. Lo fundamental, sin embargo, es atender los hechos: existen elementos verificables en torno al incremento de la criminalidad.
El riesgo, por supuesto, es que las condiciones sociales y económicas que hace posible la expansión delictiva –además por supuesto de una acción criminal premeditada- se potencialicen con el ingrediente político-electoral, y también por la parálisis institucional. La tarea gubernamental es colocarse por encima del discurso divisionista o de confrontación, asumir su función de árbitro y de autoridad responsable. La debilidad institucional beneficia a la impunidad.
Recientemente, un Observatorio Ciudadano ofreció cifras sobre la incidencia delictiva que coloca a Centro, Tabasco, en “focos rojos”, lo que confirma los datos del Sistema Nacional de Seguridad que incluyó a esta demarcación en los 50 municipios de alta incidencia de homicidios y para la que anunció acciones especiales. El vocero de seguridad, Fernando Vázquez, refirió que si bien existe una oscilación de altas y bajas en los “picos” delictivos, a diferencia de gobiernos anteriores el actual no maquilla las cifras. De la misma forma pidió promover la cultura de la denuncia y evitar la réplica de rumores y versiones sin confirmar.
Esperemos que el debate sobre seguridad lleve a un diagnóstico profundo y sin concesiones. La acción, más que la confrontación. No perdamos de vista las expresiones públicas del secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, quien de alguna manera reconoce las deficiencias de una política instrumentada hace una década y que a estas alturas todavía busca una definición táctica y estratégica. Hay, por lo pronto, una lección: la militarización no es el camino.
OTRAS HISTORIAS
CON FRECUENCIA se cita aquella pregunta del personaje Zabalita de Mario Vargas Llosa (Conversación en la Catedral, 1969) quien se pregunta “en qué momento se jodió Perú”. Habrá que preguntarse cuándo se inició el desmantelamiento institucional del país.
A reserva de volver a los datos y hechos de la inseguridad en México y en Tabasco, quisiera detenerme en otra historia del contexto nacional (sin la cual no se explica lo local). Una etapa en la que con el pretexto de la obesidad del Estado mexicano se le sometió a un debilitamiento que no se correspondió con un adelgazamiento.
Hay personajes públicos que flotan en el ambiente político como sombras bipolares: provocan afectos y reproches en gran escala. Además, hay realidades y mitos a su alrededor. Cada cierto tiempo, estos personajes hacen declaraciones que deben leerse con atención, porque definen también su vigencia en la lucha actual por el poder. Es el caso de Carlos Salinas de Gortari, referencia obligada del acontecer actual. Entrevistado por El Financiero (martes 6 de diciembre), serpenteante ‘hacedor de bolas’, dejó perlas para el debate público.
“Yo le escuché una vez una frase al Comandante, que no deja de ser relevante en estos momentos. Decía Fidel Castro, ‘los que dicen: abajo con la globalización, es como decir abajo con la ley de gravedad’. Esa realidad está y no se va a revertir”. Las astucias de Salinas se notan en tres detalles: 1) cita a Fidel, que no lo desmentirá; 2) defiende la globalización con un personaje de izquierda; 3) maneja un argumento de ley física (gravedad) en el terreno social (globalización) y otorga así un tono científico a la idea.
Es poco probable que Fidel Castro hablase así de la globalización; es ilógico homologar leyes naturales y procesos históricos. Salinas busca el jaque mate con alevosía: plantea un argumento de defensa de la globalización a través de un revolucionario de izquierda y la igualación de lo físico y lo cultural.
El juego de Salinas no acaba allí, y por lo que se ve no acabará sin un Presidente y una sociedad decida al cambio. De allí esta otra perla: “es bien sabido que en cualquier lugar, uno es el precandidato, otro es el candidato y uno diferente es el presidente. Son tres personalidades en un solo individuo”. Jekyll y Hyde, superados por Trump: tres personalidades en una. La astucia de Salinas lleva el cinismo un escalón arriba: el político ganador no tiene responsabilidad ética y miente según la función que cumpla.
Hay que reconocerlo: Salinas es coherente en su discurso.
UN PASADO FUTURO, PARA CONTAR
EN CHARLA televisiva, que reseñaremos en otra Escala, López Obrador afirmó: “Salinas es el padre de la desigualdad moderna”. Y más: “el actual modelo político lo implantó Salinas, con el PRIAN y la mafia del poder en el mismo barco”. También, AMLO dejó un tema periodístico sugerido: ¿a cuánto asciende la fortuna de Salinas? Habría que agregar: ¿y la fortuna y poder del salinismo?
En busca de la legitimidad, para instaurar lo injusto o por lo menos ilegal Salinas aplicó un método que después fue retomado, hizo escuela.
Enero de 1989: Salinas, presidente vapuleado en su legitimidad. La caída del sistema electoral puso a México en vilo. La franja petrolera norte-sur (Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche) votó por Cuauhtémoc Cárdenas, del Frente Democrático Nacional (FDN). Este viraje se achacó al líder petrolero Joaquín Hernández Galicia, ‘La Quina’. Salinas lo invita a una reunión; sale aliviado y sorprendido por el terso trato.
Días después, un operativo militar captura a La Quina en su madriguera, con acusaciones por armamento de alto calibre ‘encontrado’ en su casa de Ciudad Madero, Tamaulipas, con muertos aparecidos y ‘fotografiados’. A la par, denuncias de corrupción y malversación de fondos en el sindicato petrolero. Golpe mediático: un intocable es reo.
En la actualidad, no fue necesario capturar y confinar a los jefes sindicales petroleros –lo que sí ocurrió con la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo-, bastó con la corrupción. (vmsamano@yahoo.com.mx)