Nuevo régimen y laberinto judicial: cultura ciudadana y justicia en mira, marcha civilizatoria

Escala Crítica/ Diario Presente, Ventanasur, Horay20Noticias, Avance

* Comentocracia, posturas extremas: variante recurrente de polarización

* Ministro Cossío, golpe mediático: sombra/AMLO y manos del exterior

* Realidad: elección no es impartición de justicia; la operatividad espera  

Víctor M. Sámano Labastida          

JUNIO 05 de 2025.- MÉXICO NECESITA con urgencia mejorar la impartición de justicia, que ha sido laberinto de componendas. Laberinto que, además, niega la igualdad en un punto crucial: el acceso a la justicia, todavía privilegio de quienes pueden contratar abogados y bufetes sin mirar sus bolsillos.

En esta urgencia, hay dos mitades que se complementan: la revisión de casos, audiencias y dictamen de sentencias por parte de jueces, la revisión/resolución de apelaciones por parte de magistrados y el funcionamiento del Poder Judicial por parte de ministros de la Suprema Corte.

Esto ya se atiende, aunque -lo veremos- genera polarización por posturas extremas. La otra mitad corresponde a ministerios públicos y fiscalías (federal y estatales), donde la justicia mexicana topa con burocracia añeja y falta de recursos. Dato clave: 95 de cada 100 delitos denunciados quedan sin resolver. Falta ojo clínico y técnico, a ras de suelo.     

Ante tal panorama, ¿por qué la oposición a la 4T decidió abstenerse y boicotear el primer proceso de elección judicial? La analista Denise Maerker (28/5/2025) fue contundente: “la oposición escogió la salida de la flojera. Punto. Decidieron no tener siquiera injerencia mínima en un tema donde se juegan muchas cosas. Eligieron la flojera, quedarse en su lugar y decir, ‘les va a faltar legitimidad’, ¿de verdad creen que la presidenta Sheinbaum va a enfrentar un reclamo ciudadano por esto? Si la población en general nunca ha tenido nada del poder judicial”. En 2027 habrá otra elección judicial con voto ciudadano. ¿Qué hará la oposición?      

A LA PALESTRA, SIN RUBOR   

EL MINISTRO EN RETIRO, José Ramón Cossío, se fue como hilo de media al responder a Carmen Aristegui (3/6/2025) sobre la elección de funcionarios del poder judicial: “creo que la elección estuvo construida, concebida y operada por el presidente López Obrador”. Mucho decir: atribuirle a López Obrador tal poderío simbólico y operativo. Como si AMLO estuviera en funciones y lo demás -poder real de Sheinbaum- fuera lo de menos.    

Más interesantes son las reflexiones de Cossío en torno a la ciudadanía que debe exigir eficacia y empatía al nuevo aparato judicial, “porque ellos lo ofrecieron y ahora deben cumplir”. Argumento atendible, aunque Cossío se delata como parte del viejo aparato judicial, pues de sus palabras se deduce que la propuesta de mejorar la impartición de justicia viene de la 4T y nada más. Entre medias, se colaron apuntes insidiosos de Cossío sobre la observación electoral realizada por la Corte Interamericana de la Organización de Estados Americanos (OEA). Advirtió: “de ahí surgirán cuestiones interesantes para legitimar o deslegitimar el proceso de elección del domingo primero de junio”. Se insinúa intervencionismo que quisiera ser juez de México. Situación suigéneris: la oposición, que llamó a la abstención y descalificación del proceso, ¿mira hacia el exterior para fraguar la anulación?    

SEGÚN EL CRISTAL

PARA UNOS fue una elección necesaria y perfectible, acto democrático en que el pueblo expresó respaldo al proyecto 4T (Álvaro Delgado, 2/6/2025); para otros fue el entierro de la democracia, simulación o farsa, con dos objetivos: “defenestrar al poder judicial existente y apropiarse del poder judicial de aquí en adelante” (Leo Zuckerman, 2/6/2025).          

Alejado de los extremos, Lorenzo Meyer (simpatizante de la 4T) escribió sobre el cambio de modelos de gobierno que desde las urnas 2018 opera en México: “¿Qué tan diferente del modelo a reemplazar podrá llegar a ser la 4T? Los obstáculos son muchos y sólo con el paso del tiempo se podrá saber cuánto se pudo avanzar. La 4T se propone ser un tiempo mexicano postneoliberal y el discurso de Sheinbaum reafirma que ese será el sello de su administración”. Continuidad política visible. No es casual que élites y ministros se ‘esmeren’ por obstaculizar cambios judiciales que ya forman parte de la Constitución.

¿Qué necesita Sheinbaum para consolidar el cambio de régimen? Sostiene Meyer: “va a requerir de un liderazgo que sin renunciar a su contenido utópico en la brega del día a día, hile muy fino en su relación con los muchos y poderosos intereses creados por el viejo régimen. (…) tendrá que echar mano del pragmatismopara no eludir, pero sí amortiguar el choque entre su definición de lo que es el interés nacional desde la perspectiva de ‘primero los pobres’ y los grandes intereses económicos creados nacionales y extranjeros, básicamente norteamericanos”. Idea clave: ‘echar mano del pragmatismo’. Aunque, ¿hay límites?    

Meyer explica de dónde venimos: los intereses de grupos mayoritarios de la sociedad fueron olvidados en el Porfiriato y la Revolución que terminó con ropaje neoliberal: “En esos dos antiguos regímenes, el gran capital y sus beneficiarios siempre hicieron valer su instrumento principal de poder -el dinero y su influencia dentro de la élite política- para obtener del aparato de justicia las resoluciones que querían”. Contra eso hay que remar. Larga marcha civilizatoria. Otra cuestión cultural.  Se votó o no se votó, pero esto es apenas un capítulo en la reconstrucción del otro poder. La oposición dice: destrucción. (vmsamano@hotmail.com)                    

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *