Escala Crítica/ Diario Presente, Ventanasur, Horay20Noticias, Avance
* Gobiernos que llegaron con amplio apoyo; el reto de cumplir
* Tiempos de cambio y resistencia de privilegios; decisivo el 2026
* Participación desde abajo: necesario, opciones para los marginados
Víctor M. Sámano Labastida
DICIEMBRE 31 DE 2025.-LA PRESIDENTA Claudia Sheinbaum llegó al poder con el respaldo de casi el 60 por ciento de los votantes; se ha mantenido en un alto nivel en las encuestas ya en el ejercicio del gobierno, cerrando este año con un promedio de 70 por ciento; Javier May obtuvo en Tabasco el triunfo con más del 80 por ciento, un registro histórico. Falta un concentrado de encuestas sobre los respaldos actuales para los mandatarios estatales, aunque sin duda 2026 será un año clave para conocer si se mantiene, crece o disminuye el llamado bono democrático. Los ajustes en los gabinetes federal y estatales serán determinantes rumbo a la calificación electoral en los comicios intermedios del 2027.
La medida del desempeño de los gobernantes se encuentra en la satisfacción de las necesidades de la gente.
PODER POLÍTICO Y ECONÓMICO
EL CAMBIO DE RÉGIMEN se concretó desde la izquierda social a través de un movimiento pacífico que apostó a las urnas para convertirse en hegemonía por representatividad política. Una lucha que viene de muy lejos, desde finales del 1800 como propuesta de reforma social.
Mucho se habló de cómo se gestó ya en el gobierno de la 4T esa hegemonía a través del voto 86 en el senado, que otorgó mayoría calificada a Morena y aliados. Curioso: la ley -en su sentido literal- forjada por el antiguo régimen, sirvió para asentar el nuevo régimen, con interpretaciones del tribunal electoral que siguieron el hilo argumentativo de lo decidido años antes. La oposición se declaró defraudada, aunque suya fue la redacción del artículo que permitió el resquicio legal para construir la mayoría calificada: no mencionar la diferencia entre partidos políticos y coaliciones. Así, la 4T buscó el polémico voto decisivo (Yunes/86) que cambió la configuración institucional de la república. ¿Cambió otras cosas?, ¿se impuso la conseja de que el fin justifica los medios?, ¿a qué costo?
La mayoría calificada en el Congreso (plan C) aprobó la modificación institucional que concretó la reforma judicial. Ministros de la Corte saliente buscaron obstaculizarla. Sin mayoría calificada (8 votos de 11), usaron tácticas desesperadas, como la propuesta del ministro José Luis González Alcántara, en otros tiempos muy cercano a AMLO, para elegir por voto popular sólo a miembros de la Suprema Corte, y frenar comicios de magistrados y jueces. No prosperó la moción, ampliamente difundida. La reforma judicial avanzó en 2025 por mitad. Otra mitad llegará en 2027.
Fue notorio el malestar de élites económicas, que perdieron agarraderas jurídicas para hacer valer su poder material y ‘derecho de picaporte’. No es casualidad que, mientras en el país hay cifras históricas de inversión privada extranjera (40 mil millones de dólares anuales), la inversión privada nacional se contrajo. Hecho económico extraño, que acaso tiene explicación política: el capital local mostró afinidad neoliberal.
AMLO cometió aciertos y errores como presidente, pero no se equivocó al aplicar el diagnóstico que -dijo- un ciudadano le regaló en gira por el norte: separar el poder económico del poder político. ¿Se logró?
PODER, PARA QUÉ
LA HEGEMONÍA institucional permite concentración del poder. Siempre, la pregunta es: para qué.
Los opositores denuncian la concentración del poder por sí misma. Acumular poder para borrar del mapa a los adversarios. «Dictadura germinal», plantea Héctor Aguilar Camín. Otra es la versión del nuevo régimen: concentrar el poder para la toma de decisiones de lo que urge en el país desde la óptica social 4T. Aunque no parece haber una sola, sino muchas visiones.
El reproche opositor y el plan 4T del poder son irreconciliables, agrietan el suelo democrático. ¿Hay oposición que admita logros del nuevo régimen? ¿El gobierno 4T escucha a ciudadanos y políticos que quieren un México mejor, aunque sin boicotear a la 4T y sin militar en ésta?
IGUALES, PERO DIFERENTES
UNA GFRANJA de la 4T llegó desde abajo al ejercicio del poder. Fue democracia participativa, con base pacífica de expresión política. Hazaña cultural del pueblo mexicano en el caótico siglo XXI. Otro segmento se subió al tren del poder en marcha.
En charla con René Delgado (El financiero, 29/12/2025), el historiador Lorenzo Meyer -de simpatías 4T- advirtió la urgencia opositora «para tener algo que ofrecer a las mayorías de México, a los de abajo, aquellos que nunca contaron para las élites». Meyer refirió significativa anécdota familiar: su abuela, de pedigrí conservador, como hacendada aceptaba la ampliación de derechos ciudadanos, pero no aceptaba culturalmente que los de abajo fueran iguales a ella en todo. Esa miopía cultural sigue presente en buena parte de la clase política y las élites que perdieron cobijo judicial. ¿Cuándo mirarán de igual a igual a los desposeídos? ¿Cuándo se mitigará el abandono? Si quieren ganar por vía democrática el poder que perdieron en las urnas, tendrán que proponer algo concreto a los de abajo. ¿Lo harán en 2027 y 2030?
AL MARGEN
Para los amables y pacientes lectores nuestro agradecimiento por acompañarnos durante el año que concluye; con el sincero deseo por su bienestar y progreso, venturoso 2026.
(vmsamano@hotmail.com)